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¿Por qué TikTok e Instagram son tan adictivos?

Actualmente las redes sociales forman parte de nuestro día a día y cada vez son más las personas que se suman a la adicción que generan.

TikTok e Instagram comparten el sistema de scroll infinito, en Instagram lo encuentras en el apartado de “reels” y en TikTok en el apartado de “para ti”. Pero…

¿Qué hace que te pases horas y horas dentro de esta app y que el tiempo pase tan rápido? Esto es principalmente por dos razones:

Por una parte y la más obvia es la base de datos que tienen sobre lo que te gusta. Este sistema recoge la información de todos los vídeos con los que interactúas, es decir, que das “me gusta”, comentas o, simplemente, que permaneces viéndolos durante más tiempo y así pueden saber que vídeos ponerte delante para generar esa atracción.

La segunda razón , y no tan obvia, es lo que en psicología se conoce como refuerzo intermitente. Lo que hacen durante este scroll infinito es mostrar vídeos que te atraen y otros que no te gustan tanto. Cuando aparece un vídeo que te gusta tu cerebro segrega dopamina (sustancia que te ayuda a estar feliz), en cambio, con los otros vídeos, no pasa nada. Este tipo de reforzamiento hace que sigas bajando, esperando a que sea en el siguiente vídeo en el que te encuentres algo que te interesa y te genere esa sensación (liberación de dopamina) tan satisfactoria.

Además, el hecho de recibir un refuerzo tan grande con tan poco esfuerzo (bajando el dedo) hace que acostumbremos al cerebro a un tipo de estimulación muy rápida y, en la vida, fuera de las redes, a veces la recompensa tarda más o requiere mayor esfuerzo, es por eso que muchas personas rechazan hacer algunas tareas (aún sabiendo que obtendrán una recompensa más tarde) y las cambian por entrar en las redes, dónde encuentras esa recompensa con muy poco esfuerzo. Y así se generan, en muchos casos, las adicciones a las redes sociales.

Es importante saber que las redes sociales tienen varios beneficios y nos aportan muchísima información relevante. Pero, sabiendo su funcionamiento podemos llevar a cabo planes de acción específicos para no caer en algún problema mayor y tomar consciencia de que, en algunos casos de vulnerabilidad, esto puede ser muy peligroso, agravando trastornos, como la depresión, ansiedad o fobias.

Si te encuentras en alguna de estas situaciones es fundamental pedir ayuda psicológica de un profesional. Pide tu primera cita gratuita en Confort Mental.

DEJEMOS DE EVITAR LOS CELOS, 3 CONSEJOS ÚTILES

Te dejo TRES consejos para aprender a gestionarlos.  

Aunque muchos usamos el término “celoso” como algo despectivo de lo que tenemos que huir en pareja, lo cierto es que estar celoso no es tóxico, es una emoción normal y deberíamos crecer sabiendo esto. Evitar los Celos, 3 consejos útiles  

Desde muy pequeños se nos enseña que debemos evitar ciertas emociones “no tengas envidia” o “no tengas celos” son algunas de las frases que oímos desde muy temprana edad. Tenemos celos por el nuevo hermanito, celos cuando no nos sentimos atendidos por nuestros padres o amigos y por muchas cosas más… Debería ser a esa edad en la que empezáramos a convivir gestionando la emoción que nos acompañará toda nuestra vida.

Los celos son algo natural de las personas, el problema aparece cuando los gestionamos mal. Te dejo tres consejos para aprender a gestionarlos en pareja

  1. Aprende a identificar cuando estás celoso, los primeros momentos pueden darte muchas pistas. En ocasiones se acompañan de pensamientos negativos o síntomas corporales: sudoración, presión en el pecho, etc. Este punto parece una tontería pero es muy importante, ya que a veces nos damos cuenta cuando es demasiado tarde. Tomar consciencia de la emoción nos ayudará a retener el impulso. En este momento te aconsejo que te repitas a ti mismo “estoy celoso” (para mandar esa información a tu cerebro de forma clara). 
  1. Aguanta la emoción todo el tiempo que puedas sin reaccionar. Es un punto complicado pero tendrás muchos beneficios. En este momento lo mejor es relajarte y poner el foco de atención en “cómo” te sientes y no en “porqué” te sientes así (esto es porque nuestros pensamientos pueden no ser ciertos al 100% y tenemos una tendencia innata a creérnoslos). También puedes intentar distraer tu atención. Pero lo importante es aguantar la emoción sin reaccionar. 
  1. Comunicárselo a tu pareja desde la vulnerabilidad y no desde el enfado. Para este punto es crucial haber aguantado la emoción todo el tiempo necesario hasta estar totalmente calmado y tranquilo para decírselo . Esto permitirá que tu pareja no se sienta atacada y pueda darte la seguridad que necesitas.  

Aunque tener celos es algo natural, su aparición puede deberse a varios factores (la mayoría relacionados con el miedo): Inseguridades, necesidad de control, miedo a la soledad, traumas por abandono, relacionar amor con celos por aprendizajes pasados, excesiva preocupación por su imagen social, etc.  

Cuando admitimos que sentimos celos en la mayoría de casos necesitamos aprobación y saber que no estamos en peligro. Por eso, también, es importante que la persona a la que hemos comunicado cómo nos sentimos nos apoye. Porque nadie tiene culpa de sentir celos, aunque no tenga razón. Pero para algunos casos esto último puede ser sumamente complicado, ya que, además de la dificultad que tiene comunicar los celos de forma asertiva, también debemos contemplar la idea de que una parte de la pareja dedique mucho tiempo a valorar los celos del otro y esto puede desgastar la relación. En esos casos la recomendación es acudir a terapia de pareja.  

¿ES EFICAZ LA TERAPIA PSICOLÓGICA ONLINE? 

¿Has oído hablar de la terapia online? Actualmente se está empezando a generalizar esta nueva forma de terapia, pero ¿es eficaz? la Terapia Psicológica Online.

Debemos tener en cuenta que para valorar la eficacia que tiene nos centramos en la eficacia de los distintos tratamientos para distintos problemas, ya que no es lo mismo tratar una fobia social que una depresión, por lo tanto, en este caso la eficacia dependerá del tratamiento.

DEMOSTRADAMENTE EFICAZ

En la terapia psicológica online, gracias a los avances tecnológicos, podemos compartir información verbal y no verbal por videoconferencia sin perder información por el camino, es por eso por lo que para muchos problemas la eficacia entre la terapia online o terapia presencial no cambia. En otras palabras, la diferencia entre las sesiones online y las sesiones presenciales es únicamente el canal de comunicación.

Lo cierto es que sí que existen algunos casos en los que el terapeuta podría aconsejar tener una terapia presencial por el uso de herramientas de las que el paciente no dispone, por ejemplo, el caso del tratamiento de exposición virtual para la fobia a volar. Aunque estos casos no son la gran mayoría.

En este punto puede que te estés preguntando si lo que quieres es trabajar en terapia se puede hacer mediante citas psicológica online o es necesario que acudas presencialmente. Al ser un trabajo personalizado, será tu terapeuta el que te aconsejará acudir a citas presenciales si es necesario. Desde Confort Mental ofrecemos una sesión sin coste ni compromiso para que tu terapeuta pueda informarte sobre las mejores opciones para ti, si quieres pedir cita haz click aquí.

5 BENEFICIOS DE LA CONSULTA PSICOLÓGICA ONLINE 

Es importante destacar que son muy pocas las problemáticas en las que se desaconseja la terapia psicológica online, por lo que es altamente recomendable, ya que, además de no ser menos eficaz cuenta con una serie de ventajas, entre ellas la comodidad. No es lo mismo abrirse para contar ciertas intimidades desde tu zona de confort que en el despacho de tu psicólogo, además, cuando la terapia es online el horario es más flexible y confidencial, aunque cada vez esto ya es menos tabú.

La consulta online solo necesita tener un dispositivo y una fuente de conexión a internet, por lo que, otra ventaja que tiene es que suelen ser más económicas y, por tanto, más accesibles.

Es cierto que si estamos acostumbrados a las sesiones convencionales pueden aparecer ciertos miedos y es normal, los cambios pueden asustarnos. Desde Confort Mental ofrecemos una primera sesión online gratuita para que puedas experimentar este nuevo canal de tratamiento y valores cómo te sientes accediendo a este enlace o contactando con nosotros en info@confortmental.es

Características las sesiones psicológicas on-line:

  1. La eficacia es la misma (solo cambia el canal) 
  1. Comodidad 
  1. Flexibilidad horaria 
  1. Mayor accesibilidad financiera 
  1. Privacidad 

Autora: Paloma Aleñar Vega, psicóloga de Confort Mental. Colegiada, Núm B-03420 

(COPIB) 

SEIS TIPS PARA “DISCUTIR BIEN”

Discutir Bien, ¿Te ha pasado que a veces durante una discusión sientes que estás viviendo un enorme DEJA VÚ? Esto ocurre porque solemos invertir mucho tiempo en repetir discusiones planteadas hace tiempo.

Discutir en pareja es normal e incluso es sano hacerlo. El problema aparece cuando discutimos muchas veces por la misma razón. Por ejemplo, imagina que no te gusta que tu pareja te despierte antes de tiempo, y eso está generando peleas cada mañana. Una vez hablado llegáis a la conclusión de qué, por su parte, debe cambiar la alarma, y, a cambio, tú debes intentar entender su situación y cuidar las formas de comunicárselo.

Al cabo de un tiempo, cambia la alarma pero sigue despertándote todas las mañanas con otros ruidos, por lo tanto, sigue habiendo discusiones. Aquí el problema es que, a pesar de encontrar una solución, esta solución no recoge todas las necesidades del problema, esto ocurre porque no se planteó el “tener cuidado con los diferentes ruidos”. No se trata de discutir menos, sino de discutir bien. Una discusión debe tener consecuencias que produzcan un cambio, es decir, debemos encontrar la solución sin dejarlo pasar y así esa discusión tendrá sentido. Sino, lo más probable, es que pronto vuelvas a vivir la misma
situación.

SEIS TIPS PARA “DISCUTIR BIEN”

Por otra parte, es importante que evitemos palabras como “siempre o “nunca”. Por ejemplo, “siempre dejas la ropa en el suelo” o “nunca recoges tu botella de agua”, y en su lugar intentemos referirnos a comportamientos en un tiempo específico, como “esta
mañana” o “ayer”. Además, si al referirnos a esos comportamientos tratamos de llevarlos al plano de las emociones será mucho más fácil que la discusión termine antes. Por ejemplo, suena diferente cuando decimos “Siempre dejas tu ropa tirada” a “Me siento muy agobiada cuando veo ropa por el suelo de casa”.

Otra cosa que suele ocurrir durante una discusión es que nos cuesta mucho atender a lo que nos dice el otro. Solemos estar más pendientes de lo que nos tocará decir a nosotros después y por eso nos perdemos muchos detalles de su discurso. Si intentamos atender de forma empática, esto es, atendiendo a los sentimientos del otro, nos ayudará a entender mejor su situación y a empatizar. Esto, también, nos dará pie a tener una actitud diferente hacia el problema.

Cuando entendemos que el problema es “el enemigo” y nosotros somos un equipo buscando una solución, ayudamos a rebajar la tensión. Por ejemplo “Yo tengo que madrugar para ir al trabajo pero tu trabajas de noche ¿Cómo podemos seguir durmiendo juntos?” . Aquí el enemigo no somos nosotros, sino nuestros horarios, ritmos de sueño, etc.

Desde este plano la discusión toma otro camino.

Por último, si no hemos conseguido gestionar la discusión de forma adecuada y vemos que la situación empeora por momentos es cuando debemos hacer uso de la técnica del semáforo.

Como conclusión, entendemos por “discutir bien”:

● No dejar pasar una discusión sin encontrar la solución.
● Evitar generalizar con expresiones como “nunca, ya estás otra vez, siempre etc”, mejor referirnos a comportamientos específicos.
● Cuando nos referimos a ese comportamiento es mejor hacerlo hablando de cómo te hace sentir a ti para ayudar a rebajar el nivel de tensión y favorecer la empatía.
● Escuchar de forma empática, es decir, atender a lo que dice y entender las emociones que conlleva.
● Tomar una actitud de unión frente al problema.
● Técnica del semáforo o tiempo fuera.

Problemas de motivación

Cuando procrastinamos, es decir, cuando dejamos las cosas para otro momento, muchas veces, lo relacionamos con la falta de motivación que hay para hacerlo, pero es esa misma acción la que promueve no tenerla. Es decir, suele convertirse en un bucle entre “no quiero hacerlo porque no estoy motivado” y al no hacerlo, nunca me va a motivar hacerlo. Y, en muchos casos, se acompaña de sentimientos de culpabilidad y un malestar muy incómodo.

Por ejemplo, te da mucha pereza ir al gimnasio o estudiar. Ambas suelen tener ganancias que nos atraen, pero el proceso nos cuesta mucho. Pues ¿Sabías que simplemente por hacer aquello que te da tanta pereza hay de inmediato un aumento en tu autoestima? 

Lo que ha pasado es que ¡Has ganado una competición contra ti mismo! Y tú cerebro lo entiende igual. Al haberlo hecho, sentirte mejor y aumentar tu autoestima, lo más probable es que tras un par de “competiciones ganadas” aumentes tu motivación para hacer lo que te da tanta pereza y llegues antes a tus objetivos. 

Si no tiene solución no es un problema

Las personas nos preocupamos mucho por las cosas, de hecho, es muy habitual estar buscando soluciones a problemas que no existen

Por ejemplo, aquel amigo con el que te peleaste, te traicionó y decidiste alejarte de él pero sigues intentando entenderlo y buscando una solución para lo que te hizo, pero es mucho más sencillo. Si tú crees que ese problema ya no tiene solución, automáticamente no es un problema, es simplemente una situación más o menos fácil de aceptar.

Y ahora el problema podría ser otro: el duelo que estás viviendo está siendo difícil de aceptar y necesitas ayuda para superarlo. Este problema sí que tiene solución, por lo tanto, debes pasar a la acción y buscar herramientas y el acompañamiento que necesites, pero entendiendo cuál es el verdadero problema.

Cuando entiendes que se trata de un proceso de aceptación buscas soluciones para llevar mejor este proceso y encuentras respuestas que, en este caso, seguramente, te harán sentir mejor que los pensamientos anclados en un problema que, al no tener solución, no existe. 

El error de “consultar con la almohada”. Ejercicios para dormir mejor

Es muy común aconsejar a las personas que no tomen decisiones de forma impulsiva y que en su lugar lo “consulten con la almohada”. Lo cierto es que tienen razón, hay decisiones que requieren un tiempo de valoración y es bueno hacerlo de forma no impulsiva. Pero el problema ocurre cuando se utiliza el tiempo de descanso para hacer esto. 

Son muchas las personas que al meterse en la cama empiezan a pensar en todos los problemas que tienen, en todas las obligaciones que deben cumplir y en todo aquello que les preocupa, lo cual suele arrastrar un problema de sueño.

Creo que es importante que de forma voluntaria recordemos que debemos valorar los problemas que tenemos en otro momento del día, por ejemplo la ducha, o durante la merienda. Un buen ejercicio para esto es darnos un espacio cada día para decidir, planear o gestionar lo que nos preocupa y hacer un pacto personal con la almohada de que no vas a traerle problemas, solo vas a pensar en aquello que has conseguido, en lo bueno que has vivido ese día.

Otra parte importante es la forma en la que castigamos al cerebro con las pantallas por las noches. El cerebro es un ordenador que procesa a toda velocidad durante muchas horas, pero nosotros le exigimos que a la hora que queramos se apague de inmediato y, si no lo hace, a los 10 minutos le castigamos con una pantalla porque “no nos podemos dormir”. Respetar sus tiempos te va a permitir por una parte, más tiempo para enfocarte en lo positivo del día y por otra parte asegurar un mejor descanso.

La ansiedad no es mala, ¿Entiendes por qué?

Cada vez se habla más sobre esto pero aún sigo encontrándome con muchas personas que se preguntan qué es realmente la ansiedad. Sabemos lo que produce, cuáles son sus síntomas y algunas técnicas para paliarlos, pero, ¿qué es? Con este ejemplo sencillo creo que no se te va a olvidar. 

Imagina que hay un conejo en un bosque y se encuentra con un león. Al ver al león sus mecanismos de supervivencia se van a poner en alerta y van a generar muchos nervios, esto le ayudará a salir corriendo y huir. Al llegar con el resto de conejitos lo más probable es que siga nervioso y tarde unos minutos en estar tranquilo, pero luego se olvidará y seguirá con su vida. Hasta aquí todo bien. Pero.. ¿Qué crees que pasaría si el conejo, en vez de tranquilizarse le cuenta al resto de conejos lo ocurrido y se empieza a preguntar “y si me hubiese pillado” o “y si vuelve y esta vez no puedo correr” etc? Lo que ocurriría es que el conejo viviría constantemente con esa sensación de alarma que tenía ante el león. Concretamente, el conejo tendría lo que hemos llamado ansiedad

La ansiedad es un mecanismo de supervivencia, no es algo malo, de hecho nos ayuda a prevenir muchas situaciones. Lo malo es cuando se acompaña de pensamientos irracionales o cuando no sabemos entender que está ahí para cumplir su función y no para hacernos pasar un mal momento. 

Saber esto y entender la ansiedad como algo bueno para ti te ayudará a no evitarla, entenderla y aceptarla es fundamental para tu bienestar. 

¿Cómo validar las emociones de alguien con el que no estoy de acuerdo?

Validar las emociones muchas veces lo confundimos con el hecho de estar de acuerdo con alguien. Por ejemplo, imagina que tu amigo/a está muy triste porque su relación de pareja no va bien, y decide, en un arranque de ira, pegar a su pareja y amenazar con llevarse a los hijos del hogar. Tú, como amigo/a, estás en desacuerdo con lo que está haciendo y así se lo puedes hacer saber, pero, incluso estando en desacuerdo puedes, incluso a mi parecer, debes, validar la emoción

Validar la emoción en este caso sería entender qué tu amiga sintió esa ira y ese malestar tan profundo como para llegar a cometer ese acto con el que no estás de acuerdo, pero entiendes el malestar que tenía antes de eso. El simple hecho de hacerle entender que entiendes lo mal que lo debió pasar como para llegar a hacer eso puede ayudar mucho más a tu amigo/a que el rechazo que le producirá que le digas algo tan superficial como “lo has hecho fatal y no estoy de acuerdo contigo”

El poder que tienen las palabras muchas veces son la clave para ayudar a mejorar las vidas de las personas y una gran herramienta es la habilidad de validar las emociones incluso estando en contra de los actos. 

Cómo ayudar a alguien con un trastorno alimenticio

La desesperación de un familiar o amigo de alguien que esta empezando a mostrar señales de alarma de estar viviendo un TCA puede ser mayúscula. Lo primero que debo decirte es que es normal todo lo que estás sintiendo y entiendo que tienes muchas ganas de ayudarle a que mejore.

Te voy a presentar algunas formas en las que sí podrías ayudarle y otras que, aunque, entiendo que viene siempre de la buena voluntad, a veces pueden dificultar el proceso de mejora e incluso precipitar el avance del problema. 

En primer lugar debemos evitar:

  • Hablar sobre apariencia física, suya o de cualquier otro
  • Exigir que cambie de conductas o acusarle de estar haciendo algo mal, ya que podría sentirse culpable y para defenderse empezaría a ocultarse aún más.
  • Tirar la toalla después de la primera conversación. Es un proceso y debemos ser persistentes.
  • Esperar sin hacer nada, es imprescindible la ayuda de un profesional si hay una sospecha de TCA

Por el contrario es importante:

  • Mantener la calma y no juzgar sus comentarios o actitudes
  • Centrarnos en la salud y nunca en la apariencia. Explicarle lo preocupados que estamos con sus conductas y lo peligroso que es para sí misma.
  • Ser honesto y apoyar siempre a la persona: Validando sus emociones. Con frases como “Entiendo lo duro que puede estar siendo todo esto para ti y quiero poder ayudarte”, “Estoy preocupado por ti y me gustaría apoyarte en todo”, “Quiero que estés a salvo” etc.
  • Debemos escuchar aunque no nos guste lo que dicen. Habitualmente niegan que tengan un problema, es por ello que debemos hacer que se sientan escuchados y que entendemos sus sentimientos a la vez que proporcionamos ayuda.
  • Animarle desde la comprensión y el cariño a buscar ayuda es la parte más importante. 

El trabajo del acompañante no es nada fácil pero sí fundamental para el paciente, es importante mantener la calma y confiar en el proceso.